jueves, 19 de junio de 2014

MARCELA EROINA RODRIGUEZ CEVALLOS




LO INVISIBLE EN LAS INSTITUCIONES
ARTICULO CIENTÍFICO

MARCELA EROINA RODRIGUEZ CEVALLOS
AUTOR

LCDA.KATHERINE TARAZONA. Mg.sc
DOCENTE.



UNIVERSIDAD TÉCNICA DE MANABÍ
FACULTAD DE CIENCIAS HUMANÍSTICAS Y SOCIALES
CARRERA DE BIBLIOTECOLOGÍA Y CIENCIAS DE LA INFORMACION
Portoviejo
2014
LO INVISIBLE EN LAS INSTITUCIONES

RESUMEN:
El adolescente es el mundo de la ambivalencia. El trato que se le prodigue debe ser cuidadoso por todo adulto y educador. Desea el adolescente que se preocupen por él, pero al mismo tiempo rechaza tal atención. Cuando se le dice “no”, para él  constituye un reto a su auto soberanía y manifiesta en algún sentido su rebeldía. Así que, si son tan contradictorios como parecen pero que se refiere a usar  la  actitud, palabra, procedimiento o acción contraria a la lógica y sentido común, para conseguir el resultado que  se quiere, especialmente En  casos de personalidades como las de los adolescentes Aplicar ese principio inverso en la atención de los adolescentes sería tanto como jugar a la ruleta rusa, pues nunca se sabe cuándo se acertará.

El docente del adolescente debe manejar sus propios códigos, para ser reconocido. Tarea muy difícil ésta, dado que los mismos profesores ven en jaque su rol; esto se debe a que con la falta de presupuesto educativo es como si todo lo referente a la educación pierde el status y el valor que la educación merece.

Palabras claves: ADOLECENTES, DOCENTE, REVELDIA-VIOLENCIA, EDUCACION.

La pedagogía invisible es un sistema interruptor, tanto en relación con la familia como en relación con otros niveles de la jerarquía educativa.

La forma de transmisión de una pedagogía invisible estimula a que más aspectos del niño se hagan públicos y de esta manera susceptibles de un control y vigilancia directos o indirectos. Así, las pedagogías invisibles presentan modalidades específicas de control social que tienen sus orígenes en una fracción particular de la clase media.

Lo invisible en las instituciones no puede dejar de relacionarse con violencia de los jóvenes en escuelas y colegios con los procesos de transformación que experimentaron los estados y las sociedades latinoamericanos en los últimos años. Algunos autores la caracterizan como un Fenómeno propio de sociedades desiguales, fragmentadas y polarizadas (Kantarovich, Kaplan, Orce 2006)9

Diversas acciones se han ensayado para poner límite al tipo de violencia escolar que tiene relación con el maltrato y el abuso institucional. Pero frente a las prácticas de reafirmación o modificación de leyes y reglamentos, capacitación de docentes, de  difusión de derechos, la modificación de los reglamentos escolares, subsisten aquellas que se mencionan como parte del ejercicio del maltrato y la violencia institucional, la invisibilización, la no-respuesta de los sujetos, la naturalización de los hechos y consiguiente resignación ante ellos, y hasta la dilución de las diferencias entre víctimas y victimarios.

La autoridad escolar y la responsabilidad de víctima y victimario reaparecen como temas recurrentes en esta situación nueva y distinta. Toda la problemática del caso se deposita en el agresor; éste sufre de “torpeza motora”, “inmadurez” y “autismo”. No se pregunta si la profesora tuvo alguna responsabilidad por la agresión, y el caso corre el riesgo de asumir una interpretación que raya en lo absurdo: como si se tratase de un joven que arrojara piedras en la cara a cuanto ser humano se cruzase en su camino.

La invisibilidad institucional, a la no respuesta de autoridades y docentes en las situaciones de malos tratos y abusos a estudiantes, y a la inexistencia de una dimensión subjetiva en la institución que afronte y reconozca sus límites y sus faltas.

La violencia que ejercen algunos jóvenes contra sus maestros parece ilustrar la pérdida de autoridad, y la puesta en entredicho del orden escolar  que funcionó durante años como autónomo, protector e independiente de los fenómenos “externos”.

“Un número importante de jóvenes líderes estudiantiles afirma que actualmente son pocos los padres que conocen las actividades de sus hijos. Se trata de una abdicación de los poderes adultos, sin que como contrapartida surjan otras formas de autoridad alternativas. (…) Y ante esta generalización de la violencia, lo más notable es lo que los investigadores han conceptualizado como un “ablandamiento de los límites, al comparar las reacciones directivas y orientadoras de los maestros en décadas pasadas ante gestos de violencia de unos estudiantes hacia otros, con la indiferencia con la que tanto maestros como estudiantes, asumen actualmente los mismos comportamientos” (Maluf 1999: 477)20.

La violencia que se puede generar es una emergente de la desarticulación que tiene la  escuela con la realidad, es decir, no se tiene en cuenta que es lo que necesitan los chicos, esto es generar de alguna forma violencia.

           CONCLUSION: En las instituciones educativas el maltrato a los adolescentes y abuso sexual suele ser algo irremediable que se puede llevar a cabo en cualquier momento, pero está en nuestras manos que no quede en lo invisibles para nosotros, estar en contactos con nuestros hijos nos llevara a no seguir con estos abusos, suele parecer algo complicado con los avances de la juventud tiene en la actualidad pero si se puede con constancia se llegará a estar incluidos con ellos en sus óseos.


BIBLIOGRAFIAS:
Invisibles y extraviados De instituciones y sujetos en la violencia escolar
Norma Alejandra (Marcia) Maluf*
- Violencia social y escolar.
Escuela de formación y
capacitación docente de sedeba.
Cuadernillos 1, 2, 3, 4, 5.
-
Internet.
- Crimen,
delito. Violencia, encuesta escolar.
- La violencia. www.monografías.com.
-
Revista Luna
Editorial Perfil S.A.

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